Se entiende por educación compensatoria toda aquella intervención que se realiza en al ámbito escolar y que atiende al alumnado con carencias sociales o académicas que, generalmente van unidas a situaciones sociales desfavorecidas, con el objetivo de favorecer la igualdad de oportunidades. Estas intervenciones pueden ser individualizadas o en grupo y no tienen que ser en cada caso, permanentes en el tiempo.
[1]Durante la década de los 60 la Psicología de la Educación adquiere una relevancia desconocida hasta entonces y dispone de recursos superiores a los de ninguna otra época, siendo además el centro de importantes expectativas sociales y políticas. Este aumento del interés por la educación surge paralelo a la creciente importancia que adquiere el principio de igualdad de oportunidades, como consecuencia de:
1) Los resultados obtenidos por psicólogos y sociólogos desde el final de la II Guerra Mundial sobre la relación entre inteligencia y clase social y el papel de la escuela en este sentido. (Havighurst y Janke 1947; Jonson, 1948; Lesser, 1965)
2) Los descubrimientos de la biología sobre la influencia de la experiencia, especialmente en las primeras edades, sobre el desarrollo del sistema nervioso. (Bennet, 1964; Denenberg, 1962)
3) Las diversas teorías y descubrimientos psicológicos sobre la plasticidad de la infancia y su influencia en la evolución posterior. (Skeels, 1966)
4) Y especialmente, el cambio de mentalidad que conduce a una creciente preocupación por la desigualdad social y como respuesta al cual se reaviva el debate herencia-ambiente. (Bloom, 1964; Butterfield, 1967; Coleman, 1966; Hunt, 1961)
Este es el contexto en el que se inician con grandes expectativas los programas de educación compensatoria, tratando por primera vez de utilizar los datos y teorías proporcionados por la psicología para transformar, a gran escala, una realidad social.
Sin embargo, las investigaciones que se han producido en este campo no van todas en la misma dirección y por ello podemos distinguir tres enfoques metodológicos diferentes desde la década de los 60 hasta nuestros días.
Un primer enfoque metodológico sería aquel que nos hablaba de planteamientos estáticos que relegaban al alumno al segregacionismo, etiquetándolo inclusive de “Disminuido Social” y no reparaba en su valía como “superviviente de su medio innato”. En este apartado se incluirían los trabajos de Witkin, Coleman y Berstein desarrollados en la década de los años 60-70.
El segundo enfoque defendía el ofrecimiento a este alumnado de la misma cantidad y calidad de recursos que al resto de la población escolar, lo cual contribuía en el mejor de los casos, a mantener las desigualdades iniciales ya que se trabajan los aspectos académicos y se olvidaban los personales y sociales. Aquí se encontrarían los trabajos de Stamback en los años 80.
Finalmente un tercer enfoque se iniciaría con los trabajos de Levin en los años 90 y llegaría hasta la actualidad. En este se propone una dinamización de los recursos educativos en función de cada sujeto, partiendo siempre de un estudio pormenorizado de este para determinar la línea base de cada una de sus potencialidades a desarrollar. Aquí ya no se habla solo del ámbito académico sino también del social y personal.
[1] Intervención educativa y desventaja sociocultural: un modelo de intervención para favorecer la adaptación escolar en contextos inter-etnicos. Mª José Díaz -Aguado. Ana Baraja.